Ingredients
Equipment
Method
- Coloca la mantequilla blanda en un recipiente y bátela con el azúcar glas hasta obtener una mezcla cremosa y suave. Puedes utilizar un robot de cocina para facilitar el proceso.
- Incorpora el huevo y la esencia de vainilla. Mezcla hasta integrar completamente.
- Añade la harina tamizada y la pizca de sal poco a poco. Mezcla hasta formar una masa suave y homogénea, sin trabajarla demasiado para que las galletas queden tiernas.
- Cubre la masa con papel film y refrigera durante 20–30 minutos para que sea más fácil manejarla y las galletas mantengan mejor su forma.
- Precalienta el horno a 180 °C. Forma pequeñas bolitas de masa de aproximadamente 20 g y colócalas sobre una bandeja cubierta con papel para hornear, dejando espacio entre ellas.
- Presiona suavemente el centro de cada bolita con el pulgar o con el extremo de una cuchara de madera para formar un pequeño hueco.
- Coloca una pequeña cucharadita de mermelada en el centro de cada galleta, sin llenar demasiado para evitar que se desborde.
- Lleva al horno durante 12–15 minutos, hasta que los bordes estén ligeramente dorados y las galletas permanezcan claritas por encima.
- Retira la bandeja del horno y deja reposar las galletas durante 5 minutos antes de pasarlas a una rejilla. Al enfriarse terminarán de adquirir consistencia.
Notes
Utiliza mantequilla sin sal a temperatura ambiente, blanda pero no derretida. Añade la harina poco a poco y evita trabajar demasiado la masa para conservar una textura tierna. Refrigera la masa entre 20 y 30 minutos antes de formar las galletas. Elige una mermelada espesa para evitar que se desborde durante el horneado y no llenes demasiado los huecos. Deja reposar las galletas 5 minutos en la bandeja antes de pasarlas a una rejilla. Se conservan hasta 5–6 días en un recipiente hermético a temperatura ambiente. También puedes congelarlas sin rellenar y añadir la mermelada después de hornearlas.