Hay galletas que combinan lo mejor de dos mundos: la mantequilla suave y el dulzor de la mermelada. Estas galletas de mantequilla y mermelada son exactamente eso. La primera vez que las preparé fue buscando un dulce sencillo, elegante y que se pudiera hacer con ingredientes de despensa. Al batir la mantequilla con el azúcar glas, añadir el huevo y formar los huequecitos para la mermelada, el resultado fue unas galletas tiernas, que se deshacen en la boca, con un centro jugoso de frutos rojos. Ideales para merendar, regalar o acompañar un café.
Son fáciles, visualmente atractivas y siempre gustan. Perfectas tanto para principiantes como para quienes buscan un clásico renovado.
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Elige bien tus ingredientes
La mantequilla sin sal a temperatura ambiente es la base de la textura tierna. El azúcar glas da una miga más fina y delicada que el azúcar normal. El huevo aporta estructura. La vainilla redondea el sabor. La mermelada debe ser de buena calidad y no demasiado líquida para que no se desborde al hornear. Las de fresa, frambuesa o frutos rojos quedan especialmente bien.
Ingredientes (para unas 20-24 galletas)
- 250 g de harina de trigo
- 125 g de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
- 100 g de azúcar glas
- 1 huevo
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 pizca de sal
- 100 g de mermelada de fresa, frambuesa o frutos rojos
Preparación paso a paso
- Bate la mantequilla
Coloca la mantequilla blanda en un recipiente y bátela con el azúcar glas hasta obtener una mezcla cremosa y suave. Si tienes un robot pâtissier, este paso queda perfecto en pocos minutos. - Añade el huevo y la vainilla
Incorpora el huevo y la esencia de vainilla. Mezcla hasta integrar completamente. - Agrega la harina
Añade la harina tamizada y la pizca de sal poco a poco. Mezcla hasta formar una masa suave y homogénea, sin trabajarla demasiado para que las galletas queden tiernas. - Deja reposar
Cubre la masa con papel film y refrigera durante 20–30 minutos para que sea más fácil manejarla y las galletas mantengan mejor la forma. - Forma las galletas
Precalienta el horno a 180 °C. Forma pequeñas bolitas de masa de aproximadamente 20 g y colócalas sobre una bandeja cubierta con papel para hornear, dejando espacio entre ellas. - Haz los huequitos
Presiona suavemente el centro de cada bolita con el pulgar o con el extremo de una cuchara de madera para formar un pequeño hueco. - Rellena con mermelada
Coloca una pequeña cucharadita de mermelada en el centro de cada galleta, sin llenar demasiado para evitar que se desborde. - Hornea
Lleva al horno durante 12–15 minutos, hasta que los bordes estén ligeramente dorados y las galletas permanezcan claritas por encima. - Deja enfriar
Retira la bandeja del horno y deja reposar las galletas durante 5 minutos antes de pasarlas a una rejilla. Al enfriarse terminarán de adquirir consistencia.
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Consejos para un resultado perfecto
- La mantequilla debe estar blanda, pero no derretida.
- No trabajes demasiado la masa después de añadir la harina.
- Refrigera la masa para que las galletas no se aplasten demasiado.
- No llenes en exceso el hueco de mermelada.
- Déjalas enfriar bien antes de manipularlas: están frágiles mientras están calientes.
Trucos para un resultado todavía mejor
Un robot pâtissier facilita el cremado de la mantequilla y el azúcar glas.
Si quieres un acabado más profesional, puedes usar una manga pastelera para rellenar los huecos con precisión.
Para disfrutarlas como se merecen, acompáñalas con un café recién hecho. Una buena máquina a café que prepare un café solo o un café con leche realza el contraste entre la mantequilla y la mermelada.
Variantes deliciosas
- Versión de limón: añade ralladura de limón a la masa.
- Versión de chocolate: incorpora 20 g de cacao a la harina.
- Versión de almendras: sustituye 30 g de harina por harina de almendra.
- Versión de mermelada de naranja: cambia el sabor del relleno.
- Versión glaseada: espolvorea azúcar glas una vez frías.
Conservación y cómo servirlas
Se conservan hasta 5-6 días en un recipiente hermético a temperatura ambiente. También se pueden congelar (sin mermelada) y rellenar después de hornear.
Sírvelas a temperatura ambiente. Quedan deliciosas solas o con un té o café.
Preguntas frecuentes
¿Se puede usar azúcar normal en lugar de glas?
Sí, pero la textura será un poco más granulada. El azúcar glas da un resultado más fino.
¿Por qué se me abrió el hueco al hornear?
Puede ser porque la masa no estaba lo suficientemente fría o porque presionaste demasiado. Refrigera bien la masa.
¿Qué mermelada queda mejor?
Las de frutos rojos (fresa, frambuesa, arándanos) contrastan muy bien con la mantequilla. Evita las demasiado líquidas.
¿Se pueden hacer sin huevo?
La textura cambiará. Se puede probar con un sustituto, pero el resultado no será igual.
¿Cuánto tiempo se conservan?
Hasta casi una semana en un bote bien cerrado.
Conclusión : Galletas de mantequilla y mermelada
Estas galletas de mantequilla y mermelada son un clásico que nunca falla: tiernas, con el centro jugoso de fruta y muy fáciles de preparar. Ideales para cualquier momento del día o para regalar.
La próxima vez que te apetezca un dulce casero sencillo y delicioso, anímate con esta receta. El aroma mientras se hornean y el primer bocado te van a conquistar.
¿Las has hecho ya? Cuéntame en los comentarios cómo te quedaron y si les diste tu toque personal. ¡Buen provecho!
Galletas de mantequilla y mermelada
Ingredients
Equipment
Method
- Coloca la mantequilla blanda en un recipiente y bátela con el azúcar glas hasta obtener una mezcla cremosa y suave. Puedes utilizar un robot de cocina para facilitar el proceso.
- Incorpora el huevo y la esencia de vainilla. Mezcla hasta integrar completamente.
- Añade la harina tamizada y la pizca de sal poco a poco. Mezcla hasta formar una masa suave y homogénea, sin trabajarla demasiado para que las galletas queden tiernas.
- Cubre la masa con papel film y refrigera durante 20–30 minutos para que sea más fácil manejarla y las galletas mantengan mejor su forma.
- Precalienta el horno a 180 °C. Forma pequeñas bolitas de masa de aproximadamente 20 g y colócalas sobre una bandeja cubierta con papel para hornear, dejando espacio entre ellas.
- Presiona suavemente el centro de cada bolita con el pulgar o con el extremo de una cuchara de madera para formar un pequeño hueco.
- Coloca una pequeña cucharadita de mermelada en el centro de cada galleta, sin llenar demasiado para evitar que se desborde.
- Lleva al horno durante 12–15 minutos, hasta que los bordes estén ligeramente dorados y las galletas permanezcan claritas por encima.
- Retira la bandeja del horno y deja reposar las galletas durante 5 minutos antes de pasarlas a una rejilla. Al enfriarse terminarán de adquirir consistencia.